Diabetes mellitus: Tipos, síntomas y pruebas diagnósticas.

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza porque el paciente presenta niveles altos de glucemia (glucosa en sangre). Generalmente se la denomina solamente de manera abreviada diabetes.

La glucosa es aportada por los alimentos y es necesaria para la obtención de energía por parte del cuerpo. En ausencia de enfermedad, la insulina, una hormona secretada por el páncreas, se encarga de hacer que la glucosa sanguínea pase a los tejidos donde es utilizada o almacenada para emplearla más tarde. En una persona con diabetes, la glucosa permanece en sangre sin poder pasar a los tejidos.

Dependiendo de la causa, la diabetes puede ser de dos tipos:

  • Diabetes tipo 1: suele aparecer en la infancia o en la adolescencia. El páncreas no produce insulina por lo que la glucosa en sangre está elevada. No se sabe muy bien la causa pero se sospecha que debido a un proceso autoinmune se destruyen las células del páncreas responsables de la síntesis de insulina.
  • Diabetes tipo 2: suele desarrollarse con la edad. El páncreas no secreta suficiente cantidad de insulina o las células no la utilizan de forma adecuada, se produce una resistencia a la insulina. Es el tipo de diabetes más frecuente y suele asociarse a obesidad.

Hay un tercer tipo de diabetes llamado diabetes gestacional. Aparece en el embarazo y aunque los valores de glucemia son superiores a los normales no llegan a ser tan altos como para el diagnóstico de diabetes. La diabetes gestacional puede complicar el embarazo y el parto por lo que hay que controlarla. Además, tanto las mujeres que la padecen como sus hijos tienen más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. Suele diagnosticarse principalmente por pruebas que se realizan en el embarazo más que por sintomatología.

Los síntomas de la diabetes son: polifagia (sensación de hambre continua), polidipsia (ganas continuas de beber), poliuria (necesidad de orinar constantemente), cansancio, sequedad y picor de piel, visión borrosa e infecciones recurrentes. En la diabetes tipo 2 los síntomas pueden no aparecer de golpe o ser menos acusados que en la diabetes tipo 1.

Dibujo esquemático del cuerpo humano sobre el que se nombran los síntomas de la diabetes mellitus.

El diagnóstico de la enfermedad se realiza teniendo en cuenta los síntomas y realizando pruebas que determinen la glucemia. Estas pruebas son:

  • Glucosa plasmática en ayunas: mide la glucosa en sangre después de un ayuno de 8 horas. Valores superiores a 126 mg/dl pueden hacer sospechar de diabetes.
  • Tolerancia a la glucosa oral: se determina la glucemia antes de tomar una cantidad de glucosa por vía oral y se vuelve a determinar dos horas después. Un valor superior a 200 mg/dl a las dos horas, indica diabetes.
  • Análisis de sangre A1C (hemoglobina glicosilada): esta prueba mide los niveles de hemoglobina glicosilada. La glucosa puede unirse a la hemoglobina de los glóbulos rojos y cuanto más glucosa haya en sangre, más se glicosila la hemoglobina. El análisis de hemoglobina glicosilada indica el nivel promedio de glucosa en sangre durante los últimos tres meses. Se expresa en porcentaje. Un dato superior al 6,5% indica diabetes.
  • Prueba aleatoria de glucosa en sangre: se mide la glucemia en cualquier momento del día, independientemente de si se ha comido o no. Valores superiores a 200 mg/dl pueden hacer pensar en diabetes.

El tratamiento de la diabetes depende de que sea 1 o 2. Las de tipo 1 requieren insulina. Las de tipo 2 suelen empezar a tratarse con dieta y ejercicio y si esto no funciona, se prescriben hipoglucemiantes. En cualquier caso, el paciente diabético debe tener cuidado con su alimentación y evitar el sedentarismo. Es importante además que cuide su piel, especialmente la de los pies y se haga análisis periódicamente.

La diabetes no tratada o si el tratamiento no está siendo eficaz aparecen complicaciones que pueden ser muy graves:

  • Enfermedades cardiovasculares: la diabetes puede favorecer la arterioesclosis produciéndose rigidez de las paredes vasculares. Unido a otros factores como obesidad, tabaquismo o hipertensión puede suponer una mayor probabilidad de sufrir ictus, infarto o enfermedades coronarias.
  • Microangiopatía diabética: los vasos sanguíneos de menor calibre pueden obstruirse produciendo graves daños sobre todo a nivel renal y ocular. En los riñones, se produce una insuficiencia renal que hace necesaria la diálisis. A nivel de retina puede llegar a producir ceguera.
  • Neuropatía diabética: los nervios pueden verse dañados produciéndose sensación de hormigueo, ardor, dolor y falta de sensibilidad.
  • Pie diabético: está relacionado con los problemas de circulación y de nervios. Aparecen heridas que no cicatrizan y que pueden infectarse. En casos extremos se puede llegar a gangrenar lo que hace necesaria la amputación del pie.

Si la diabetes no se trata al final puede producir la muerte debido a todas estas complicaciones que van asociadas a ella.

Para saber si el tratamiento está siendo efectivo se puede utilizar un glucómetro para conocer los valores de glucemia en distintos momentos del día. Estos aparatos son muy fáciles de utilizar, dan las medidas de forma rápida y permiten que sea el propio paciente el que de una forma sencilla pueda conocer la evolución de la diabetes y facilita proporcionar al médico información muy útil. En nuestro blog y en nuestro canal de Youtube puedes encontrar un tutorial donde te enseñamos a usar uno.

Desde la Farmacia Calvo Rojo queremos insistir en la necesidad de adoptar hábitos de vida saludables para evitar la aparición de enfermedades como la diabetes tipo 2, muy ligada al sobrepeso y al sedentarismo.