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Propósitos de Año Nuevo (II): Hacer dieta.

Continuando con los propósitos de Año Nuevo (Propósitos de Año Nuevo (I): Dejar de Fumar), uno de los más habituales es el de hacer dieta y perder peso. Las fiestas navideñas y sus excesos en comidas y cenas se reflejan en nuestro cuerpo. Es difícil no empezar el año con algún kilo de más e inevitablemente nos fijamos el objetivo de hacer dieta para perderlos cuanto antes. Si, además, hemos dejado de fumar con el principio de año, la ansiedad y el aumento de peso que puede acompañar el proceso también pueden hacer que sintamos la necesidad de controlar lo que comemos. Pero para ello debemos tener en cuenta varios aspectos.

Lo primero que hay que considerar es que lo deseable es mantener uno hábitos alimenticios saludables todo el año que eviten estos aumentos de peso y los problemas que pueden conllevar. Es importante tener una dieta equilibrada que aporte todos los nutrientes necesarios para el organismo para que no tengamos carencias que puedan desencadenar enfermedades pero tampoco excesos que puedan producir problemas de salud.

También hay que tener en cuenta el tipo de alimentación que queremos o debemos adoptar. Cuando por algún motivo no consumimos determinados alimentos (alergias, intolerancias, vegetarianismo y veganismo), tenemos que prestar atención para no tener déficit de algún nutriente. Para ello tenemos que combinar de manera adecuada los alimentos que sí comemos y en algún caso, tomar complementos que cubran estas carencias.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la ingesta calórica debe ser la adecuada para nuestra actividad diaria. De esta manera evitamos el sobrepeso, pero también el no aportar al organismo la energía y sustancias que necesita.

La alimentación debe aportarnos todos los nutrientes, es decir, hidratos de carbono, proteínas, lípidos, vitaminas, minerales y agua. Todos ellos son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. La Organización Mundial de la Salud recomienda una serie de medidas para que la dieta sea saludable.

  • Las grasas no deben superar el 30% de la ingesta calórica total: los lípidos son importantes en la dieta pero deben controlarse. Además, son preferibles las grasas no saturadas (pescado, frutos secos, aceite de girasol y oliva) que las saturadas (carne grasa, mantequilla, aceite de palma, aceite de coco y manteca de cerdo entre otros) recomendándose que de éstas no se supere el 10% de la ingesta calórica. Las grasas trans industriales (platos prepados y bollería industrial) se deben evitar. Hay grasas trans que aparecen de forma natural en carne y lácteos de rumiantes. Se recomienda que su consumo no llegue al 1% de la ingesta total de calorías. Para ajustarse a estos valores se recomienda cocinar al vapor o hervir en lugar de freir, tomar lácteos desnatados y carnes magras (o quitar la grasa visible de la carne) y restringir el consumo de platos preparados y bollería industrial.
  • Cinco raciones diarias de frutas y hortalizas. También son importantes las legumbres, verduras, frutos secos y cereales. Una dieta basada en estos alimentos proporciona la fibra necesaria para nuestros sistema digestivo y reduce el riesgo de padecer algunas enfermedades. La dieta mediterránea se ajusta bastante bien a estos parámetros por lo que nuestros hábitos de alimentación no deberían cambiar sustancialmente para poder cumplir con esta recomendación.
  • Reducir el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica. Lo ideal sería que fuese inferior al 5%. Para ello conviene evitar los dulces, golosinas, bebidas azucaradas y zumos preparados.
  • Reducir el consumo de sal: es otra de las recomendaciones de la OMS para tener una dieta saludable. Un valor inferior a 5 g diarios puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares. Es preferible que la sal sea yodada. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la sal que ingerimos se encuentra en platos preparados, aperitivos y salsas. Por ello conviene una vez más evitar este tipo de productos y también limitar la sal que se utiliza al cocinar.

Otras recomendaciones importantes son mantener una correcta hidratación bebiendo una cantidad suficiente agua al día (de forma general se recomienda de 1.5 a 2 L al día) , limitar el consumo de alcohol y hacer cinco comidas diarias con horarios regulares.

Todas estas pautas constituyen una dieta sana que nos ayuda a mantener el peso. No se trata de ajustarse a ella unas semanas y abandonarla luego. Son hábitos que debemos mantener de forma continua no sólo por la preocupación por el peso, sino también para reducir la probabilidad de sufrir enfermedades. Siendo sinceros, si durante el proceso de pérdida de peso no hemos adquirido unos hábitos y conocimientos adecuados que nos permitan mantener unos hábitos de alimentación correctos, no hemos completado el proceso de dieta correctamente. Los problemas se reproducirán. Así que es muy recomendable que este proceso esté supervisado por un profesional cualificado.

La Farmacia Calvo Rojo os anima a seguir estos consejos que repercuten en la salud de todos ya que es importante que los niños desde pequeños se acostumbren a tener unos hábitos alimenticios saludables para evitar el sobrepeso y la aparición de enfermedades en la edad adulta.

¿Os habéis planteado hacer dieta con el Año Nuevo? ¿Seguís estas recomendaciones en vuestro día a día? ¿Qué es lo que más os cuesta hacer? Contadnos vuestras experiencias y preguntadnos vuestras dudas.