0
Mi cesta

Total:0,00

  • Tu carrito está vacio
Ver cesta
Subtotal : 0,00
Seleccionar página

Propósitos de Año Nuevo (I): Dejar de Fumar.

Si hay alguna costumbre verdaderamente navideña, es la de hacerse propósitos para cumplir en el nuevo año que empezamos. Muchos de ellos están relacionados con la salud y son ciertamente pertinentes y nobles, por ello vamos a dedicar las entradas del blog de este mes a este tipo de objetivos, para que un poco de información os pueda ayudar a alcanzarlos más fácilmente. Comenzamos la serie con uno de los más típicos y que más rápidamente revertirán en una mejora de vuestra salud: Dejar de Fumar.

La adicción a la nicotina no es solo un problema grave para la salud del fumador debido a las enfermedades que puede desencadenar: respiratorias, cardiocirculatorias o cáncer entre otras (conoce más acerca de los perjuicios que provoca el tabaco); también este hábito repercute en la salud de los familiares y personas cercanas a los fumadores pudiendo desarrollar las mismas patologías. Por ello hay que animar a los fumadores a dejar el tabaco y apoyarles en el difícil proceso que es dejar de fumar.

¿Por qué resulta tan complicado dejar el tabaco? La respuesta está en la nicotina. Es una sustancia muy adictiva que estimula en el cerebro los circuitos que regulan la sensación de placer. Es además muy rápida. A los 10 segundos de inhalarla actúa en el cerebro produciendo una sensación placentera, pero que dura poco tiempo por lo que es necesario realizar más inhalaciones a lo largo del día para mantener ese estado y evitar el síndrome de abstinencia.

Este efecto en el sistema nervioso es el que dificulta que los fumadores dejen el hábito de fumar a pesar de ser frecuentemente conscientes de lo perjudicial que es para ellos y para su entorno. Ya hemos comentado que el tabaco puede favorecer la aparición de graves enfermedades: enfermedades respiratorias, cardiacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer entre otras. Éstas son debidas fundamentalmente a otros componentes del tabaco pero es la nicotina la que produce la dependencia del mismo.

¿Qué pasa cuando se deja la nicotina? Aparece el síndrome de abstinencia. Los fumadores experimentan la necesidad de fumar para recuperar la sensación de placer que les proporciona el tabaco. Cursa con irritabilidad, nerviosismo, dificultad de concentración, problemas para dormir y aumento de apetito fundamentalmente. Los síntomas aparecen al poco de dejar el tabaco y su intensidad es mayor en las 24 – 48 horas posteriores a dejar de fumar. Al cabo de dos o tres semanas van disminuyendo hasta desaparecer aunque hay algunos síntomas que pueden perdurar meses o incluso años. El más habitual es la necesidad de fumar en situaciones de estrés.

Así pues, cuando un fumador decide dejar de fumar debe ser consciente de que tendrá que superar el síndrome de abstinencia. Este hecho es el que impide a muchas personas proponerse dejar el tabaco. Por ello hay que animar a los fumadores a decidirse a dejar de fumar haciéndoles ver las múltiples ventajas que tiene el abandono del tabaco. No deben pensar en los efectos negativos que pueden sufrir durante el síndrome de abstinencia sino que deben centrarse en los efectos positivos de dejar de fumar, que además empiezan a notarse muy pronto.

  • A los 20 minutos de dejar el tabaco se normaliza el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.
  • A las dos semanas se normaliza el nivel de monóxido de carbono en sangre.
  • Al año mejora la circulación y la función pulmonar.
  • A los 10 años el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón se reduce a la mitad.
  • A los 15 años, el riesgo de padecer una enfermedad coronaria es similar al de un no fumardor.

Otros beneficios de dejar de fumar son: el olfato y el gusto vuelven a ser normales, los dientes y las uñas dejan de tener color amarillento y se reducen las arrugas prematuras de la piel así como los problemas de encías.

Todos estos beneficios, además del económico, son los que deben tenerse en cuenta para motivar al fumador para que abandone el tabaco. La fuerza de voluntad es indispensable para lograr el objetivo de dejar de fumar. Pero a veces es necesario ayudar en el proceso recurriendo a tratamientos que faciliten la deshabituación disminuyendo los efectos del síndrome de abstinencia.

Tradicionalmente se han utilizado chicles, comprimidos y parches con nicotina con el objetivo de minimizar los síntomas del síndrome de abstinencia. La cantidad de nicotina que se aporta al organismo se va reduciendo gradualmente para que el organismo se adapte poco a poco hasta que se deje definitivamente el hábito. El concepto es similar al de ir disminuyendo paulatinamente el número de cigarrillos que se fuman al día.

Hace años aparecieron medicamentos indicados para dejar de fumar. Actúan sobre el sistema nervioso por lo que deben ser prescritos por un médico después de la valoración del fumador. Suelen dar buenos resultados y desde enero de 2019 están financiados por la Seguridad Social en determinados casos lo que también puede ayudar a que más personas se animen a dejar de fumar.

En cualquier caso, tanto si se utilizan productos con nicotina, como si se emplean medicamentos, lo más importante es la voluntad de querer dejar el tabaco. Sin un deseo firme de abandonar el tabaquismo, estas ayudas no son efectivas. Así pues, cuando se ha tomado seriamente la decisión de dejar de fumar es recomendable hacérselo saber a familiares y entorno próximo para que ayuden en el proceso así como consultarlo con un profesional sanitario que puede orientar en la manera más adecuada de afrontar el proceso.

Desde la Farmacia Calvo Rojo animamos a los fumadores a que penséis en dejar el tabaco y os animamos a buscar el apoyo y ayuda que necesitéis para conseguirlo. Es la mejor decisión que podéis tomar para vuestra salud y la de los vuestros.

¿Habéis intentado alguna vez dejar de fumar? ¿Utilizasteis algún tratamiento para ayudaros? ¿Cómo pasasteis el síndrome de abstinencia? Contadnos vuestras experiencias y consultadnos vuestras dudas.