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Gastroenteritis. Cerramos la trilogía veraniega.

Hablando de las patologías más habituales en verano, ya habíamos comentado las conjuntivitis y las cistitis. Otra muy frecuente es la gastroenteritis. Como las anteriores, se dan en todas las estaciones pero parece que en verano es más fácil sufrirla.

En las gastroenteritis se produce inflamación del tracto digestivo. Generalmente tienen origen infeccioso (virus y bacterias, fundamentalmente E. coli). Se contrae por tomar alimentos contaminados o por contacto con personas infectadas. Las altas temperaturas del verano hace que la conservación de los alimentos sea más difícil y por ello crecen más fácilmente en ellos los microorganismos responsables de estos cuadros.

Los síntomas de las gastroenteritis son diarrea y dolor abdominal. Pueden también cursar con fiebre y en ocasiones, náuseas y vómitos.

¿Qué podemos hacer para evitar contagiarnos? Lo primero es tener cuidado con los alimentos que consumimos en verano. Es una época en la que comemos más fuera de casa, con horarios diferentes a los del resto del año y en la que podemos prestar menos atención a la preparación y conservación de las comidas. Por otro lado, hay que extremar la higiene lavándonos las manos frecuentemente para evitar el contagio.

Generalmente, las gastroenteritis son cuadros autolimitados. Suelen durar 5-7 días y su tratamiento consiste en antitérmicos si hay fiebre e hidratación para reponer el agua y las sales que se están eliminando. En la farmacia se pueden encontrar sueros con las concentraciones adecuadas de electrolitos. Se ajustan mejor a las necesidades que las soluciones deportivas o la limonada casera que se recomendaba antes.

El suero hay que beberlo poco a poco para que el aparato digestivo lo vaya absorbiendo. Esto es especialmente importante si además de diarrea hay vómitos. No conviene beber mucha cantidad de golpe sino sorbos pequeños periódicamente. En cuanto a los sólidos, se puede comenzar con una dieta blanda astringente cuando empiece a retenerse los líquidos. Se consumirá arroz hervido, pollo o pescado cocido o a la plancha, patata cocida, tortilla francesa o manzana. Se evitarán los condimentos, las grasas, la cafeína y los fritos.

¿Cuándo debemos consultar al médico? Hemos visto que son cuadros generalmente leves y autolimitados pero hay ocasiones en los que hace falta acudir al médico. En el caso de niños, ancianos y pacientes inmunodeprimidos conviene la valoración por un facultativo. También si las heces presentan sangre o moco. Si la fiebre es muy alta o se sospecha de deshidratación hay que acudir al centro de salud o al hospital.

El empleo de probióticos puede ayudar a reducir el número de deposiciones y la duración de la enfermedad. Pero siempre teniendo en cuenta que lo básico es la rehidratación del paciente. Los medicamentos antidiarreicos no están indicados en niños y en adultos hay que utilizarlos con precaución. Se deben evitar cuando hay fiebre alta, sangre o moco en las heces o se padece alguna enfermedad intestinal.

Otros compuestos que se pueden utilizar en gastroenteritis son los taninos.

Los taninos son sustancias de origen vegetal con propiedades astringentes y antiinflamatorias. Favorecen la recuperación de la función intestinal y no tienen tantas contraindicaciones como otros antidiarreicos. En farmacia se pueden encontrar productos para adultos y para niños. Y como hemos insistido antes, lo fundamental en el tratamiento de las gastroenteritis es la rehidratación.

En la Farmacia Calvo Rojo os recomendamos tomar medidas preventivas para evitar estos molestos cuadros. Si al final es necesario tratar una gastroenteritis, seguid los consejos que os hemos indicado antes y ante cualquier duda, acudid al médico, sobre todo en caso de población de riesgo.