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Día Mundial de la Malaria: La malaria cero empieza “contigo”.

Cristina de Cózar Gallardo es licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid y Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en el Departamento de Reumatología del Hospital La Paz de Madrid. Desde 2003 trabaja en la multinacional farmacéutica GSK, en el centro de I+D “Diseases of the Developing World” (DDW), hasta 2017 ha trabajado como investigadora en el descubrimiento de nuevos fármacos contra la malaria. Desde 2017 hasta la fecha trabaja en la investigación de nuevos tratamientos frente a enfermedades causadas por bacterias entéricas como Shigella. Es coautora del artículo “Thousands of chemical starting points for antimalarial lead identification”, portada de la prestigiosa revista Nature, publicado en Mayo de 2010.

Sigue a Cristina de Cózar en:

Hoy, 25 de Abril, se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Malaria, con el lema “La malaria cero empieza conmigo”. El lema de este año responde a la necesidad actual de intensificar la lucha y acelerar el progreso contra esta enfermedad, y pretende que todas las personas se comprometan personalmente a salvar millones de vidas y a ayudar a las economías de todo el mundo a prosperar para acabar con la malaria.

El objetivo del Día Mundial de la Malaria es proporcionar a la población información, educación y una mejor comprensión de la malaria, y reconocerla como una enfermedad global que se puede prevenir y es curable. Así que vamos a conocer un poquito más acerca de la malaria, a qué países afecta, qué debemos hacer en caso de resultar infectados y qué esfuerzos se están invirtiendo desde hace años para tratar de erradicarla en el mundo.

¿Qué es la malaria?

La malaria, antiguamente llamada paludismo, es una enfermedad causada por un parásito, denominado Plasmodium, que se transmite de una persona a otra a través de la picadura de mosquitos hembra infectados del género Anopheles. Hay cinco especies de parásitos causantes de malaria en el ser humano si bien dos de ellas, Plasmodium falciparum y Plasmodium vivax, son las más peligrosas.

El ciclo de vida de este parásito es muy complejo. Eso permite a los científicos abordar la investigación de la enfermedad desde diferentes fases de ese ciclo pero al mismo tiempo es un arma de doble filo, pues permite al propio parásito seguir actuando a través de diferentes vías y escapar a esas barreras. Y por tanto, conseguir frenar ese ataque múltiple se hace más complicado.

Ciclo de vida del parásito Plasmodium falciparum, causante de la malaria en el humano

Ciclo de vida del parásito Plasmodium falciparum, causante de la malaria en el humano

La malaria está presente en casi 100 países del mundo, y se estima que en 2017 se produjeron 219 millones de casos. Pero donde azota con mayor violencia y donde se concentran la mayor parte de los casos es en el África subsahariana y en el Sudeste asiático. Es una de las principales causas de mortalidad infantil en el mundo y en estas zonas, donde el índice de transmisión es muy elevado, cada 2 minutos muere un niño menor de 5 años a causa de la malaria.

Mapa de distribución de las zonas de riesgo de malaria

Mapa de distribución de las zonas de riesgo de malaria

¿Cuáles son los síntomas de la malaria?

Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 15 días tras la picadura del mosquito infectivo. Los primeros síntomas pueden confundirse fácilmente con los de una gripe común e incluso en los casos leves puede causar fiebres altas, escalofríos, síntomas gripales, vómitos, diarrea y anemia grave. Estos síntomas son especialmente peligrosos en mujeres embarazadas, lactantes y niños pequeños que padecen la enfermedad por primera vez. Si no se trata en las primeras 24 horas la enfermedad puede agravarse, especialmente en el caso de infecciones causadas por P. falciparum, llevando incluso a la muerte si no son tratadas correctamente y a tiempo.

En caso de presentarse estos síntomas, y ante la más mínima duda, es importante actuar con inmediatez y acudir a un centro especializado y no a cualquier centro de salud. En España contamos con dos Centros de Referencia Nacional en Enfermedades Infecciosas (CSUR). Por una parte, la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, y por otra la Unidad de Medicina Tropical y del Viajero del Hospital La Paz-Carlos III, también en Madrid.

Las pruebas de diagnóstico consisten en buscar la presencia del parásito en la sangre con métodos parasitológicos, ya sean pruebas de microscopía o de diagnóstico rápido mediante una simple gota de sangre, cuyos resultados pueden obtenerse en menos de 30 minutos.

Para evitar, en la medida de lo posible, un posible contagio de malaria es muy importante, siempre que se vaya a viajar a una zona malárica, adoptar una serie de medidas preventivas que se basan en dos pilares básicos:

  1. El uso de medidas antimosquitos: mosquiteras, ropa de protección y repelente de mosquitos, especialmente entre el atardecer y el alba, que son las horas en las que son más activos.
  2. La quimioprofilaxis, o lo que es lo mismo, el uso de fármacos activos frente a la malaria, antes, durante y después el viaje. Su administración dependerá de la zona de destino.
Muestra de sangre humana observada al microscopio infectada con parásitos de la especie Plasmodium falciparum

Muestra de sangre humana observada al microscopio infectada con parásitos de la especie Plasmodium falciparum

¿Existe tratamiento para la malaria?

En la mayoría de los países desarrollados existe un tratamiento eficaz y que cura a casi al 100% de los enfermos de malaria simple. Antiguamente se empleaba la quinina o alguno de sus derivados, principalmente la cloroquina, como tratamientos de primera línea.

Actualmente, y debido a la ineficacia de estos fármacos en muchos países, por la resistencia que muestra el parásito frente a ellos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda los tratamientos combinados basados en la artemisinina. Esta molécula es un medicamento de acción rápida, cuyo componente principal se aísla de la planta Artemisia annua, una hierba descrita en la medicina tradicional china. Sin embargo, la mayoría de los casos de malaria se presentan en países en vías de desarrollo donde, por motivos de pobreza, aislamiento geográfico o situaciones bélicas, las personas no pueden ser diagnosticadas ni tratadas, y por tanto no reciben el tratamiento adecuado en el momento oportuno.

Por este motivo, los esfuerzos dedicados a la prevención, diagnóstico y tratamiento tempranos de la malaria son cruciales para atenuar la incidencia de la enfermedad, tal y como expone la OMS. Y el soporte científico de los diferentes grupos de investigación que trabajan aportando conocimiento de la biología del parásito y el mosquito, y de los mecanismos de transmisión de la enfermedad, son vitales para contribuir a prevenir su transmisión y reducir los efectos mortales que produce.

¿Qué se está investigando de la malaria?

La lucha contra esta terrible enfermedad ha sido especialmente intensa en los últimos años. La Fundación Bill y Melinda Gates (B&MGF) trabaja desde hace casi 20 años en múltiples proyectos, con especial foco en las enfermedades que castigan a los países más pobres. La malaria constituye una de las prioridades de la Fundación y su meta es erradicar la enfermedad.

Después de más de una década de avances continuos en la lucha contra la malaria se han conseguido grandes logros en cuanto al control de la enfermedad, aunque aún estamos lejos de erradicarla. Los tratamientos y las herramientas existentes son insuficientes para lograr la erradicación de la malaria en muchos países.

Las mosquiteras suponen una manera simple y barata de evitar que los mosquitos puedan picar a las personas durante la noche y suelen estar recubiertos con diferentes insecticidas para mejorar su efectividad. Sin embargo, en los últimos años también han aparecido mosquitos resistentes a los insecticidas más comunes utilizados. Y los medicamentos que se han usado hasta ahora empiezan a resultar ineficaces en muchos países.

Por este motivo, el aporte del conocimiento científico sobre la enfermedad es vital. Las principales líneas de investigación actualmente se centran en 3 direcciones: desarrollo de vacunas, interrupción de la transmisión a través del mosquito y desarrollo de fármacos eficaces frente al parásito en las diferentes etapas de su ciclo de vida.

La vacuna más avanzada hasta la fecha de hoy, y con mejores resultados de eficacia, activa frente a Plasmodium falciparum, ha sido desarrollada a lo largo de más de 20 años por la multinacional farmacéutica GSK y el Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed de los Estados Unidos. Es una vacuna que está siendo evaluada en el África subsahariana por el grupo del español Dr. Pedro Alonso y que proporciona una protección parcial en niños menores de 5 años. Hasta ahora los resultados son esperanzadores y se espera que pueda servir como herramienta de control complementario que se añadiría, aunque no reemplazaría, al paquete de medidas recomendadas por la OMS. Esta vacuna, por el momento, no es una medida de prevención de la malaria para viajeros, sino que está diseñada para prevenir la enfermedad entre las poblaciones infantiles donde la malaria es endémica.

Investigar lo que sucede dentro de los mosquitos transmisores es otra pieza clave para frenar la malaria. Los estudios se centran no sólo en conocer aspectos de la genética del mosquito cuando tiene el parásito dentro, sino que también abordan aspectos sobre la alimentación de los propios mosquitos. Esto va a permitir desarrollar nuevos insecticidas para mosquiteras, intensificando así los esfuerzos de control de la enfermedad.

Y finalmente, identificar nuevos medicamentos eficaces contra la malaria resulta extremadamente urgente. GSK ha conseguido desarrollar el primer medicamento en 60 años para la cura de la enfermedad causada por Plasmodium vivax. Se trata de un fármaco capaz de eliminar los hipnozoitos hepáticos (formas durmientes) que son los responsables de las recidivas de malaria que ocurren después de semanas o meses en personas que han sido infectadas por el parasito P. vivax, incluso si han sido tratadas. Sin embargo, aún queda mucho trabajo por hacer, especialmente en los casos originados por la otra especie de mayor peligro en los humanos, Plasmodium falciparum.

Por todo ello, el Día Mundial de la Malaria es una oportunidad para conocer más de cerca esta enfermedad y para tener la esperanza de que algún día se podrá erradicar. Todos podemos contribuir de alguna manera a acelerar los avances hacia la eliminación completa de la malaria. Si cumplimos las medidas ya existentes y contribuimos a desarrollar nuevas herramientas y estrategias que permitan el progreso de las investigaciones científicas, podremos lograr la erradicación mundial de la malaria y salvar millones de vidas.

Y recuerda, La malaria cero empieza “contigo”. ¡Por un mundo sin malaria!