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Conjuntivitis, un clásico del verano.

Aunque las conjuntivitis son procesos que se producen todo el año, parece que en verano, con la temporada de piscinas, son más frecuentes. Sin embargo no hay que pensar que todas las conjuntivitis son iguales y se tratan de la misma manera. Explicamos en este artículo los distintos tipos que hay y su tratamiento.

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva que es una membrana mucosa que recubre la parte interior de los párpados y la parte anterior del globo ocular. Los síntomas más habituales son: lagrimeo, picor, sensación de arenilla o cuerpo extraño y secreción conjuntival. Las causas son variadas. Dependiendo de qué origine la conjuntivitis el tratamiento será uno u otro.

Una forma de clasificar las conjuntivitis es según su causa. En este caso los tipos son:

  • Conjuntivitis infecciosa: puede estar producida por bacterias o virus. La bacteriana suele durar unos pocos días, los ojos presentan color rojo y secreción. La vírica tiene una duración algo más larga, los ojos no tienen un color rojo tan intenso, suelen presentar menos secreción. En ambos casos es común que empiecen por un ojo y se contagien al otro, especialmente en niños pequeños que no resisten el impulso de frotarse los ojos.
  • Conjuntivitis alérgica: la alergia es una respuesta de nuestro sistema inmunitario a un agente externo (alergeno). En el caso de la alergia ocular los síntomas son por picor de ojos, lagrimeo y ojo rojo. Generalmente se asocia con rinitis. Los alergenos más frecuentes son el polen, los ácaros, los hongos, el epitelio de algunos animales y los cosméticos.
  • Otros tipos: las conjuntivitis pueden tener también un origen traumático, deberse a algún agente irritante o producirse por un cuerpo extraño. También pueden originarse por un mal uso de lentes de contacto o ser consecuencia de sequedad ocular.

Al existir distintas causas que la originan, el tratamiento será diferente en cada caso. Así, en las conjuntivitis infecciosas de origen bacteriano será necesario un antibiótico prescrito por el médico. Las víricas no se tratan con antibióticos aunque en ocasiones el médico puede prescribirlos para evitar complicaciones. Como comentábamos más arriba, al ser procesos contagiosos es fundamental la prevención extremando la higiene. Hay que ser muy escrupuloso a la hora de lavarse las manos y de compartir toallas o almohadas, pues no es difícil el contagio de un ojo al otro y persona a persona.

Las conjuntivitis alérgicas no son contagiosas por lo que no hay que tomar medidas preventivas. Sí son bastante molestas por lo que se suelen tratar con antihistamínicos para paliar los síntomas de picor y lagrimeo fundamentalmente. Además hay que evitar exponerse en lo posible a la causa de la alergia y proteger los ojos con gafas de sol si es necesario.

Cuando la conjuntivitis es producida por algún agente irritante como cloro, humo y polvo principalmente, los ojos adquieren un color rojizo pero no hay secreción. También suelen ir acompañado de picor y lagrimeo. Son los mismos síntomas que los de la conjuntivitis debida a la fatiga ocular y sequedad del ojo. En estos casos se recomienda descanso de la vista, evitar los agentes irritantes y utilizar lágrimas artificiales. Existen colirios con vasoconstrictores que ayudan a disminuir el color rojo del ojo en estos casos pero hay que emplearlos con precaución ya que pueden enmascarar algún problema ocular que pudiera haber. Por ello se recomienda usarlos de forma puntual y en casos concretos y no de forma habitual.

La forma farmacéutica más frecuente para aplicar estos tratamientos de la conjuntivitis es el colirio, por definición, es una forma farmacéutica que consiste en una disolución o suspensión de medicamentos para administrar en los ojos. Una propiedad fundamental que cumple es que es estéril.

Los colirios son el vehículo para distintos fármacos que se utilizan en muchas patologías de los ojos. No sólo tratan la conjuntivitis, también pueden ser lágrimas artificiales, utilizarse para dilatar la pupila o tratar enfermedades como el glaucoma.

Como veis hay distintos tipos de conjuntivitis y por lo tanto distintos tratamientos. En algunos casos se pueden resolver por sí solas, sin tener que acudir al oftalmólogo; pero en otros, como en las conjuntivitis infecciosas es necesario consultar con un médico para que prescriba el tratamiento adecuado. También hay que advertir que hay síntomas que necesitan siempre de la valoración de un especialista como son el dolor ocular, la pérdida de visión o alteraciones de la córnea o la pupila ya que pueden ser patologías más graves. De cualquier manera, desde la Farmacia Calvo Rojo os aconsejamos acudir al médico, aunque los síntomas no sean graves, pues es el especialista que mejor los va a valorar y os puede prescribir el tratamiento más adecuado.

¿Os ha resuelto algunas dudas este artículo? ¿Tenéis más problemas en los ojos en verano? ¿Habéis tenido alguna vez conjuntivitis? Contadnos vuestra experiencia y consultadnos vuestras dudas.